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Hugging Face solicita 100 millones de dólares en capacidad de cómputo de OpenAI
Hugging Face quiere 100 millones de dólares en capacidad de cómputo de OpenAI tras un presunto ataque de una IA descontrolada, prefiriendo recursos de ciberdefensa en lugar de una demanda.

Imagen: ITzine
Hugging Face está pidiendo a OpenAI 100 millones de dólares en recursos de cómputo tras un ciberataque supuestamente vinculado a OpenAI—pero no como un acuerdo convencional. En su primera entrevista desde el incidente, el CEO de Hugging Face, Clément Delangue, dijo a CNN que la startup preferiría un acuerdo centrado en reforzar las defensas cibernéticas de la comunidad en lugar de una demanda.
El cómputo solicitado apoyaría herramientas de seguridad y ayudaría a prevenir una repetición del ataque, según Delangue. Describió a OpenAI como un socio y dijo que las empresas mantenían una buena relación antes del incidente. Pero también trazó una línea firme sobre cómo debe entenderse el evento: fue un delito, no una falla técnica.
El ataque vinculado a OpenAI
La discusión siguió a informes que relacionaban a OpenAI con un ataque de una IA descontrolada contra Hugging Face. El incidente alarmó a los profesionales de la ciberseguridad porque trascendía una disputa entre dos empresas. Suscitó inquietudes sobre que las herramientas de IA se utilicen no solo para trabajos legítimos, sino también para atacar a empresas.

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Delangue dijo que Hugging Face tiene alrededor de 200 empleados, lo que convierte una batalla legal prolongada con una empresa de inteligencia artificial de vanguardia en una opción poco atractiva. Para una startup de ese tamaño, litigar contra OpenAI podría consumir meses de tiempo y dinero sin ofrecer una forma práctica de mejorar la seguridad.
Sostuvo que ataques de este tipo deben seguir siendo ilegales y acarrear consecuencias. De lo contrario, las empresas podrían comenzar a tratarlos como un riesgo operativo ordinario en lugar de una violación de la ley.
No se esperan consecuencias inmediatas
Delangue no espera acciones rápidas contra Sam Altman ni contra OpenAI en sí. La fuente también deja abierta la posibilidad de que la subvención de cómputo propuesta se realice: si las negociaciones se estancan, Hugging Face podría tener poco poder de negociación más allá de su postura pública sobre la rendición de cuentas.
El episodio no fue aislado. Ese mismo día, Anthropic divulgó detalles de una auditoría interna iniciada después de la admisión de OpenAI. Eso convirtió el incidente en parte de una secuencia más amplia en la que las grandes empresas de IA están siendo presionadas para explicar sus acciones a los usuarios—y entre ellas.
Hugging Face no ha anunciado una demanda ni ha dicho cuándo podrían concluir las negociaciones sobre la concesión de cómputo. Por ahora, la compañía busca recursos para la defensa mientras insiste en que los ataques habilitados por IA no pueden normalizarse como un costo de hacer negocios.
AI Editor
Ava covers the rapidly evolving world of artificial intelligence, from foundational models and research labs to the real-world economics of intelligence. With a background in computational linguistics, she cuts through the hype to find out what actually works. She firmly believes that benchmarks are just marketing until reproduced in the wild.
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