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Apptronik inaugura Robot Park de 8,300 m² para entrenar los robots humanoides y sobre rued
Apptronik ha presentado Robot Park, una extensa instalación de 8,300 metros cuadrados dedicada al entrenamiento continuo de sus robots Apollo 2. Allí, los robots afrontan tareas reales procedentes de

Apptronik ha presentado Robot Park, una extensa instalación de 8,300 metros cuadrados dedicada al entrenamiento continuo de sus robots Apollo 2. Allí, los robots afrontan tareas reales procedentes de la industria, la logística y el comercio minorista, mientras la empresa recopila telemetría, grabaciones de movimiento y datos de manipulación para perfeccionar sus modelos de control.
Apollo 2 está disponible en dos versiones: un humanoide bípedo y una base con ruedas. Ambos se presentan más como auténticos caballos de batalla para la recopilación de datos que como productos terminados pensados para la venta masiva. La variante con ruedas encaja sin problemas en las configuraciones de automatización ya existentes en almacenes. El robot bípedo está diseñado para entornos complejos en los que los robots deben operar en espacios centrados en las personas sin remodelar la infraestructura.
Los datos de entrenamiento no provienen solo de Robot Park. Unidades Apollo 2 ya están desplegadas con socios industriales como Mercedes-Benz y el proveedor logístico GXO. Algunas funcionan bajo control humano remoto; otras operan de forma autónoma. Este enfoque híbrido permite a los desarrolladores demostrar comportamientos correctos mediante teleoperación al mismo tiempo que expone fallos en los modelos autónomos que las simulaciones por sí solas podrían no detectar.
Cómo entrena Apptronik a los robots humanoides Apollo 2 en Robot Park
La estrategia de Apptronik refleja un cambio en la robótica: los ganadores no serán los que tengan los prototipos humanoides más llamativos, sino los que construyan los conjuntos de datos más grandes y realistas. La industria está pasando de prototipos únicos a infraestructuras escalables basadas en datos. En comparación, Figure AI está realizando pilotos con BMW, Agility Robotics opera Digit en la logística de Amazon y Tesla continúa el desarrollo de Optimus internamente.

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Este impulso también está alineado con la investigación robótica de Google DeepMind. La familia de modelos fundacionales Gemini Robotics de DeepMind aborda percepción, manipulación de objetos y secuencias de acción. Su principal limitación no es la IA, sino la falta de datos físicos de calidad del mundo real. Robot Park de Apptronik pretende cubrir ese vacío, con Apollo 2 sirviendo de puente entre los modelos digitales y las aplicaciones físicas.
Apptronik rastrea sus raíces hasta el Human Centered Robotics Lab de la University of Texas at Austin y casi una década de trabajo, incluidos proyectos de la NASA como Valkyrie. A principios de este año, Apptronik se asoció con Mercedes-Benz para integrar robots Apollo en líneas de producción. Ahora la compañía pasa a ciclos continuos de operación de robots, captura de datos, actualización de modelos y mejora del rendimiento de los robots.
Según Goldman Sachs, el mercado global de robots humanoides podría inflarse hasta los $38 billion para 2035 si las empresas demuestran que estos robots pueden rentabilizarse en almacenes, logística e industria ligera. El hardware llamativo por sí solo no bastará. Se necesitan cientos de miles de horas de operación en el mundo real, y Robot Park representa el intento de Apptronik de convertir ese esfuerzo en un proceso manufacturero.
Apptronik ya está desarrollando Apollo 3 basándose en los conocimientos extraídos del ciclo de datos de Robot Park. La carrera contra Figure, Agility y Tesla dependerá de qué tan rápido esos datos se traduzcan en ganancias sustanciales de autonomía. El próximo hito a vigilar: si los sitios de Mercedes-Benz y GXO pueden escalar los beneficios en producción y logística. Entonces los robots humanoides podrían finalmente salir de los laboratorios y entrar en las rutinas industriales cotidianas.
AI Editor
Ava covers the rapidly evolving world of artificial intelligence, from foundational models and research labs to the real-world economics of intelligence. With a background in computational linguistics, she cuts through the hype to find out what actually works. She firmly believes that benchmarks are just marketing until reproduced in the wild.


