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Los deepfakes ponen bajo presión la biometría masiva
Natalia Kaspersky advierte que los deepfakes y los costes a escala nacional amenazan el sistema de identificación biométrica en expansión de Rusia.

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Fuente de la imagen: GigaChat.
Natalia Kaspersky, presidenta de InfoWatch, ha criticado el despliegue masivo de la identificación biométrica en Rusia. Sostiene que implantar el sistema a nivel nacional sería demasiado caro —y que los deepfakes lo hacen más vulnerable de lo que parece sobre el papel.
Kaspersky comparó la biometría con las contraseñas convencionales y señaló que un sistema nacional requiere mucho más que recoger muestras. Esas muestras deben almacenarse y protegerse, además de que la infraestructura de soporte tiene que mantenerse y actualizarse. Cada una de esas tareas genera costes adicionales.

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La calidad de una muestra biométrica es otra preocupación. Las cámaras, la iluminación y las condiciones en las que una persona se registra pueden afectar el resultado. Pero el argumento principal de Kaspersky ya no es sólo el dinero. El riesgo más grave es la rapidez con la que se pueden falsear rostros y voces.
Hace unos años, los deepfakes se veían sobre todo como una novedad para las redes sociales. Ahora se usan en estafas y en intentos de eludir controles de identidad remotos. Eso traslada el debate más allá de la tecnología en sí hacia la confianza pública en la identificación digital.
El Sistema Biométrico Unificado de Rusia y los casos de uso actuales
La biometría en Rusia ya no es un experimento. El Sistema Biométrico Unificado ya se utiliza para:
- Iniciar sesión en Gosuslugi;
- Emitir firmas electrónicas;
- Identificación remota para servicios bancarios;
- Acceder a determinados servicios digitales sin acudir a una oficina.
El gobierno y el sector financiero siguen ampliando esos casos de uso. En la primavera de 2026, grandes bancos y operadores de servicios digitales volvieron a argumentar que la biometría podría reducir colas y simplificar la atención remota al cliente.
La confianza, sin embargo, no crece tan rápido como la adopción. Según una encuesta de VTB, aproximadamente el 45% de los rusos están dispuestos a usar la biometría en lugar del pasaporte para recibir servicios. Es una proporción considerable para una práctica relativamente nueva, pero sigue siendo menos de la mitad de la población. Cualquier expansión choca por tanto directamente con la cuestión del consentimiento del usuario.
La posición de Kaspersky es prudente más que abiertamente hostil. No rechaza la tecnología, pero tampoco quiere que se convierta en una norma obligatoria. Esa postura contrasta con la de los bancos y los ecosistemas digitales, que ven la biometría como una forma de reducir pérdidas por fraude y aliviar la presión sobre las sucursales. Ambas partes sopesan costes, pero desde direcciones opuestas: una lado cuenta los gastos de despliegue, mientras que el otro se centra en las pérdidas asociadas a evitar la verificación digital.
Por qué la identificación biométrica masiva sigue siendo polémica
El debate se repite desde hace varios años. Las autoridades y los bancos promocionaron inicialmente la biometría como una forma de acelerar los servicios remotos. Los críticos han planteado repetidamente preocupaciones sobre filtraciones de datos, falsos positivos y la dificultad de proteger grandes almacenes de información personal.
El equilibrio entre conveniencia y seguridad es especialmente difícil: cuanto más amplio es el uso del sistema, mayor es el coste potencial de un error. La biometría además no encaja en todas las situaciones. Puede ser útil para acceder a una oficina o confirmar una transacción en una app, pero la verificación convencional puede funcionar mejor cuando alguien necesita recuperar el acceso rápidamente o completar una comprobación de identidad inusual.
La recomendación implícita de Kaspersky es un despliegue limitado en lugar de una implantación nacional. Rusia ya tiene un mercado establecido de identificación digital, con bancos, servicios gubernamentales y plataformas privadas compitiendo por los mismos escenarios de inicio de sesión y confirmación de identidad. Los usuarios cada vez eligen más la opción que entienden mejor, no necesariamente la más avanzada.
Si la confianza en la biometría no crece más rápido que su implementación, la cuestión central pasará de la conveniencia al coste de los errores en un sistema que opera a escala nacional.
AI Editor
Ava covers the rapidly evolving world of artificial intelligence, from foundational models and research labs to the real-world economics of intelligence. With a background in computational linguistics, she cuts through the hype to find out what actually works. She firmly believes that benchmarks are just marketing until reproduced in the wild.
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