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Pulsar de Xona apunta al GPS con 258 satélites
Xona planea 258 satélites Pulsar, promete una señal 100 veces más potente que la del GPS, sincronización de 10 nanosegundos y servicios comerciales en 2027.

Imagen: ITzine
Xona Space Systems se está preparando para lanzar Pulsar, una red de navegación en órbita terrestre baja diseñada como una alternativa más potente y resistente a las interferencias que el GPS. La compañía afirma que su señal podría ser 100 veces más poderosa que la del GPS, con precisión de posicionamiento hasta centímetros y sincronización temporal de hasta 10 nanosegundos.
Xona planea lanzar los seis primeros satélites Pulsar de producción en octubre y comenzar servicios comerciales en 2027. Se espera que la constelación completa crezca hasta 258 naves espaciales.
Cómo está diseñado Pulsar para mejorar el GPS
El GPS, Galileo, BeiDou y GLONASS operan desde órbitas a aproximadamente 20.000 kilómetros sobre la Tierra. Pulsar volará mucho más bajo, lo que permite que sus señales lleguen al suelo con mayor intensidad. Eso podría mejorar la recepción en ciudades densas, bajo copas de árboles e incluso en interiores —zonas donde la navegación satelital convencional a menudo sufre por señales débiles y reflexiones de edificios y cristales—.
La resistencia a las interferencias es otra parte central del argumento de Xona. En zonas afectadas por la guerra electrónica, el GPS puede ser interrumpido con equipos relativamente baratos. Xona dice que su primer satélite, Pulsar-0, lanzado en un Falcon 9 de SpaceX en julio de 2025, ya se ha utilizado para probar el rendimiento frente a interferencias en varios países.
Según la compañía, la señal más potente redujo en un 95 % el área afectada por el interferidor. Para un sistema de navegación presentado como alternativa al GPS, la resiliencia frente a interferencias es un requisito central más que una característica secundaria.

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Receptores existentes y una constelación de 258 satélites
Xona también promete compatibilidad con receptores existentes. Según su plan, muchos dispositivos necesitarían solo una actualización de software en lugar de nuevo hardware. Ese enfoque podría ser crítico para fabricantes de automóviles, operadores de telecomunicaciones y propietarios de equipos industriales, que probablemente no reemplazarán grandes flotas instaladas únicamente para admitir una nueva red orbital.
La compañía también apunta a la producción en masa. Xona planea fabricar la mayoría de los satélites en una fábrica en California y está diseñando su propia plataforma de naves espaciales. Eso podría reducir la dependencia de contratistas, pero la escala del proyecto es considerable: 258 satélites convertirían a Pulsar en un sistema de navegación completo en LEO en lugar de un demostrador tecnológico.
Navegación y sincronización de alta precisión
El interés en la navegación en órbita baja ha crecido a medida que gobiernos y operadores comerciales buscan canales de respaldo si las señales GNSS se pierden o son suplantadas. Los sistemas en LEO se consideran principalmente como una capa adicional junto a la infraestructura existente, no como un reemplazo inmediato.
Xona también apunta a una sincronización temporal de alta precisión. Bancos, redes móviles y centros de datos dependen de marcas temporales precisas, y las fallas de sincronización pueden ser costosas. Si Pulsar puede ofrecer sincronización de 10 nanosegundos sin requerir relojes atómicos complejos en cada satélite, sus aplicaciones podrían ir mucho más allá de la navegación de vehículos.
La órbita más baja conlleva retos de ingeniería propios. La cobertura global requiere docenas o cientos de naves, lo que obliga a Xona a coordinar lanzamientos, producción en serie, compatibilidad con receptores y despliegue comercial al mismo tiempo. La primera gran prueba llegará tras los lanzamientos de octubre, cuando el rendimiento en órbita de Pulsar pueda compararse con sus ambiciosas afirmaciones.
Frontier Editor
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vía ITzine


